PBI NACIONAL Y PBI MINERO.

Mucho se ha dicho, peyorativamente, que la economía de nuestro país es “primario-exportadora” y que depende principalmente de sus recursos naturales, por lo que, si se quiere tener un desarrollo armónico, eso debería cambiar. 
Sin embargo, con el aporte de economistas como Juan José Garrido Koechlin, podemos notar que la economía peruana es terciaria o de servicios, como tantas otras en el mundo. Este tipo de economía se caracteriza por ser altamente productiva, pues es la que más contribuye al Producto Bruto Interno (PBI) de una nación, como veremos en los gráficos de la siguiente página.

Un claro ejemplo es el gran impacto que tiene la minería en las regiones del Perú. De un PBI total de US$ 180,000 millones, solo el 45% se genera en Lima, mientras que el 55%, en las regiones. Esto demuestra el impacto positivo que tiene la minería en la descentralización, en especial en las zonas altoandinas del Perú. Decir que la minería no contribuye es un absurdo, y eso debemos saberlo con claridad.


No cabe duda que la pobreza se encuentra fuera de las grandes ciudades, en especial en el área rural, y focalizada en la selva y en la zona altoandina, que es donde la actividad minera se desarrolla. Sin embargo, el sector minero tiene un impacto muy importante en las cifras macroeconómicas del país, así como en los encadenamientos con otras industrias como los servicios, la construcción, la metalmecánica, entre otras. Ese impacto se refleja con claridad en la contribución de la minería en el PBI regional, las exportaciones y la generación de divisas, así como en los ingresos tributarios, que son sumamente necesarios para el desarrollo del Perú.


Como reza el dicho, “del cuero salen las correas”, es importante que el sector minero peruano siga creciendo con responsabilidad ambiental y social, y sobre todo de la mano de las poblaciones aledañas a los proyectos y operaciones.



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