PANORAMA DEL SECTOR MINERO

A lo largo de la historia, la minería ha sido una actividad fundamental para el desarrollo de la economía peruana. Sin embargo, su función ha ido variando al mismo tiempo que su importancia. En las épocas pre-inca e inca, por ejemplo, su rol era ornamental. Los metales preciosos eran usados por la élite política y religiosa, pero no formaban parte de los tributos que se debían pagar a los Gobiernos.

Tras la conquista, la minería se convirtió en el gran soporte económico del virreinato. Así, entre los siglos XVI y XVII se acumularon grandes cantidades de oro y plata, que constituyeron la fuente de riqueza de la corona española. A pesar de ello, la actividad minera se detuvo durante el proceso de emancipación, para resurgir más adelante luego de la instauración de la República.

En la actualidad, la minería es la columna vertebral de la economía del Perú. Nuestro país ha logrado un sitial importante en la producción minera mundial, ubicándose entre los primeros países productores de plata, cobre, zinc, estaño, plomo y oro.


1.2 EL CÍRCULO VIRTUOSO

Este nivel de producción, que se ha logrado con muchos años de esfuerzo y dedicación, es posible gracias a un círculo virtuoso que define la continuidad del negocio minero, cuyas fases son las siguientes: exploración, descubrimiento, desarrollo y producción de un proyecto. Todos estos pasos deben ser cumplidos en un marco de seguridad y responsabilidad, tanto con el medio ambiente, como con las comunidades vecinas.

Es evidente que la minería trabaja con recursos no renovables, por lo que la continuidad del negocio depende concretamente del cumplimiento de este ciclo. Es destacable la exploración en este aspecto, ya que de ella y de la tecnología depende el futuro de la minería y las industrias extractivas en general.


1.3 PBI NACIONAL Y PBI MINERO

Mucho se ha dicho, peyorativamente, que la economía de nuestro país es “primario-exportadora” y que depende principalmente de sus recursos naturales, por lo que, si se quiere tener un desarrollo armónico, eso debería cambiar. 

Sin embargo, con el aporte de economistas como Juan José Garrido Koechlin, podemos notar que la economía peruana es terciaria o de servicios, como tantas otras en el mundo. Este tipo de economía se caracteriza por ser altamente productiva, pues es la que más contribuye al Producto Bruto Interno (PBI) de una nación, como veremos en los gráficos de la siguiente página.


Un claro ejemplo es el gran impacto que tiene la minería en las regiones del Perú. De un PBI total de US$ 180,000 millones, solo el 45% se genera en Lima, mientras que el 55%, en las regiones. Esto demuestra el impacto positivo que tiene la minería en la descentralización, en especial en las zonas altoandinas del Perú. Decir que la minería no contribuye es un absurdo, y eso debemos saberlo con claridad.


No cabe duda que la pobreza se encuentra fuera de las grandes ciudades, en especial en el área rural, y focalizada en la selva y en la zona altoandina, que es donde la actividad minera se desarrolla. Sin embargo, el sector minero tiene un impacto muy importante en las cifras macroeconómicas del país, así como en los encadenamientos con otras industrias como los servicios, la construcción, la metalmecánica, entre otras. Ese impacto se refleja con claridad en la contribución de la minería en el PBI regional, las exportaciones y la generación de divisas, así como en los ingresos tributarios, que son sumamente necesarios para el desarrollo del Perú.

Como reza el dicho, “del cuero salen las correas”, es importante que el sector minero peruano siga creciendo con responsabilidad ambiental y social, y sobre todo de la mano de las poblaciones aledañas a los proyectos y operaciones.

1.4 PRODUCCIÓN MINERA

Tan solo en la última década, la producción peruana de oro, plata y cobre ha tenido un crecimiento sorprendente. Como mencionamos al principio de este capítulo, debemos esforzarnos para que ese crecimiento continúe mediante la aplicación del círculo virtuoso. Así, las empresas mineras ponen de su parte: exploran, encuentran mineral, establecen su potencial y deciden invertir para generar riqueza, y lo hacen de la manera más eficiente, tanto en lo económico como en lo social y ambiental.


Las comunidades de las zonas altoandinas del Perú, donde se encuentran principalmente los yacimientos mineros, deberían apoyar el desarrollo de los nuevos proyectos.

Por su parte, el Estado debe aportar lo que le corresponde: acelerar los procesos administrativos y generar un entorno favorable a la inversión. Solo así la producción minera podrá seguir creciendo.


1.5 POTENCIAL MINERO

El Perú tiene un gran potencial geológico en las zonas altoandinas, gracias al cual importantes empresas líderes desarrollan proyectos de envergadura. Nuestros minerales tienen gran demanda en mercados como Estados Unidos, China, Suiza, Japón, Canadá o en los países de la Unión Europea.


Sin embargo, lo que sorprende es que, de todo el territorio nacional, conformado por 128 millones de hectáreas, solo el 1.1% está destinado a la exploración y explotación minera. Si usamos nuestros recursos con responsabilidad, incluso podríamos contribuir a erradicar la pobreza en un 27% de la población ubicada en zonas altoandinas, lugares en donde se desarrolla la minería.

Toda esta riqueza hay que ponerla en valor, considerando también que tenemos una infinidad de proyectos e inversiones que superarán los US$ 53,000 millones en los próximos años, para lograr que el impacto positivo de la minería en la economía peruana continúe siendo una realidad.

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